viernes, 7 de mayo de 2010

CARTA ABIERTA.7

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Programa electoral:

Lo primero es escribir un MANIFIESTO CONJUNTO donde se indiquen las metas, puntos en común y objetivos sin complejos.

El no nacionalismo es un programa en si mismo, y más teniendo en cuenta los 14 apartados del pacto.

En cuanto a las grandes infraestructuras (Rodalies, N-II en su paso por el Maresme, potabilizadoras, licencias de telecomunicaciones, A.V.E., etc), ya está todo amarrado por gobiernos anteriores que obligan al nuevo Govern, con lo cual no es preciso ofrecer soluciones ya preexistentes.

Cuestiones como el 4º cinturón y la M.A.T., por poner dos claros ejemplos, trae un problema adicional, debido a la diversidad de grupos formantes del frente de distintas sensibilidades, la única forma de solucionarlo sería no estar sujeto a la disciplina de voto al no formar parte de la controversia identitaria. La misma disyuntiva se aplicaría a la conveniencia o no de las corridas de toros y temas similares que no estuvieran en la órbita del soberanismo.

Centrándose en el programa, bastante trabajo se tendría en la “limpieza” de todo lo andado en pos de la nacionalidad catalana, deshaciendo uno por uno todos los preceptos impuestos por los dos Governs anteriores (CIU y TRIPARTITO): Derogación de leyes, desintoxicación y reeducación en las escuelas, normalidad lingüística, reedición de la historia, reestructuración de los medios de comunicación, traducir todos los carteles de autopistas, carreteras, callejeros a las dos lenguas oficiales, la información de las administraciones, sustitución de cargos intermedios en la administración, retirada de subvenciones, etc.

En cuanto al ciudadano como tal habría que transmitirles tranquilidad, ser amables y asegurarles la lucha por los derechos de todos, tanto de los catalanoparlants como de los castellanohablantes.
Se ha de poner énfasis en la igualdad, en el amor a esta tierra, sus costumbres, sus lenguas, su folklore e hincapié en los lazos históricos con el resto del Estado.

Dejar bien claro que la lucha es en contra de la “casta”, esa vieja guardia gobernante de siempre, la burguesía sustentada durante siglos, provenientes de la misma escuela y enraizados en las mismas familias, cuya preocupación es mantener sus privilegios, sin importarles el resto de ciudadanos más allá de su utilización para la consecución de sus fines y estatus; es la hora de la auténtica democracia, en que el pueblo propone, de la gobernabilidad de abajo hacia arriba. Prometer el final del feudalismo enmascarado bajo la farsa del respeto democrático.